Vivimos en la era de la reacción inmediata, inconsciente y compulsiva.
Todo exige postura.
Todo acontecimiento parece pedir una foto.
Toda foto debe ser subida, todo acontecimiento publicado.
Todo demanda comentario.
Todo parece urgente.
No reaccionar, tomarse un instante para meditar si es necesario decir algo o no, hace la diferencia entre el robot y el humano. No todo merece tu juicio, tu tiempo, tu energía.
Esta enseñanza de Epicteto no es sarcasmo:
Es dominio propio, es conciencia en el presente.
Epicteto no está diciendo que aceptes la ofensa.
Está enseñando algo más profundo: no responder a cada provocación con una reacción automática, no levantar el celular cada vez que suena una notificación, etc etc
No todo comentario requiere respuesta.
No toda noticia requiere indignación.
No toda discusión requiere tu energía.
Muchas cosas no dependen de ti.
Y cuando no dependen de ti, reaccionar solo desgasta.
Tener criterio es valioso así como ser cuidadoso con tu energía vital, porque es la fuente de tu existencia.
Reaccionar a todo es agotador.
Una mente fuerte no es la que opina más. Es la que puede discernir, cuando responder, a quién hacerlo y cuándo callar.
Recuerda: a veces la verdadera disciplina no está en hablar, sino en elegir no hacerlo. El respeto es importante, pero debe empezar por uno mismo.